Makul era consciente que no tardarían mucho en llevarse a Jack con ellos. Era tan consciente, que ya empezaba a maquinar alguna manera de evitar tener que mandarlo a la guerra. Se movió por la herrería, pensativo. Subió al segundo piso, al que tiempo atrás había sido su casa. Ahora no era más que una zona de pruebas y un estudio para diseñar las espadas. El tercer piso, había sido reconvertido en la herrería pura, donde se forjaba el hierro; la planta baja había quedado como tienda, donde Makul había reconvertido la gran mayoría de las salas en expositores, donde colgaba las cosas que trabajaba sin encargo previo y, donde de tanto en cuanto, venía algún soldado a comprarle algo.
Lo único que no había a la vista del público era la antigua habitación de Jack. Donde ahora tenía todo lo que le iban encargando por aquellas cartas tan extrañas que, de tanto en cuanto, Makul recibía. Pese a cobrar unas sumas de dinero astronómicas, el no se daba por satisfecho, y su instinto de investigar le había llegado a costar mas de un disgusto. Aún así, era feliz y se sabía inteligente con todo lo que había descubierto. Para empezar, sabía que el acrónimo que había en el sello de las cartas pertenecia a alguna família adinerada de Mahaad, la región del SurOeste. Tambíen intuía que sería alguien que no supiera mucho de herrería, ya que si no no daría tanto dinero por cosas relativamente sencillas. Pero le sorprendia demasiado, ¿Un noble amable? Eso no podía ser. Debía ser alguien que debió ganar mucho dinero gracias a algún negocio turbio y nadie se habría atrevido a preguntar. Pero eso no importaba. Este tal H. M. le había proporcionado dinero suficiente como para subir del proletariado a la nobleza media-alta pudiendo conseguir todo lo que le pedían y, aún así, se había echo construir un castillo (bastante pretencioso) a las afueras de Rodam, tocando el mar, cómo les había indicado su "superior". Bajó a la habitación de Jack, bueno, la que en un tiempo lo fue. En el centro, la espada y la varita. Colgado justo encima, una armadura también forjada por Makul, con el mismo nivel de complicación. Bastante estilizada, negra, y con una capa dorada a la espalda. A la derecha, una librería demasiado grande, casi exagerada. A la izquierda, el pequeño bahúl que había recibído Makul aquel día en el que se llevó consigo a Jack. Y justo enfrente, delante de la puerta, un mapa de todo el imperio Kharnul, el imperio en el que vivían. Era un mapa bastante detallado, con cosas escritas en él, especificación de sitios concretos y bastante recónditos. Bajo éste, un cajón. Makul hizo un recuento mental de lo que tenía que haber: los planos de una casa, los planos de un navío (ilegal, obviamente), una bolsa de cuero, una cuerda, y más instrucciones. Makul ya había dejado de leer lo que le dijeron, ya que no había podido completar el encargo anterior: el barco. Era simplemente demasiado avanzado tecnológicame como para construirlo. Entonces se acercó hacia el cajón sin pensarlo. Lo abrió. Había otra carta. La leyó por encima. "Al ver lo que te costó imaginárte como debía ser el barco, te he decidido echar una mano, es por eso que, el primer día que veas luna llena y niebla, deberás bajar con Jack al pantalán. Con sus maletas echas. Deberás llevar contigo también todo lo que haya hasta ahora dentro de esta habitación. No puedes dejarte ni el menor detalle. Es primordial que lo cojas todo. Os dirijiréis a la novena isla de Larsuk" Makul dejó de leer. Era demasiada información de golpe. Tenía que irse de Rodam sin previo aviso. Debía irse a una isla que sólo salía en un mapa que tenía él en la habitación de un hijo adoptivo. Tenía que abandonar a su família. Esto era demasiado. Salió de la habitación de Jack hasta la entrada. Se sentó en el mostrador. Sabía que era real, pero es que era demasiado. Siguió leyendo, en busca de más aclaraciones a todas las preguntas que le habían surgido hacía escasos segundos. "Debes dejar a tu família en Rodam, y regresar de immediato, a no ser que hayan pasado ya los soldados por quinta vez. Sino, todo esto deberá realizarse en menos de 56 horas. Recibirás 300 esterlios de plata y 25 logues de oro por este proceso. 20 logues de oro más por mantener al chico, y 100 esterlios de oro para ir a el centro de Rodam y llevarte contigo a 5 personas abordo del barco. El primero, Williams, es un simple (para los que no lo conocemos bien) posadero; deberás ir a la posada Libro Abierto. A parte de Williams, en esa misma posada deberás cojer a Lauren: un viejo borracho sin mucho futuro por delante. Sabrás quien es, sino, créeme, lo sabrá él. Después deberás ir a la librería Veneno y llevarte al dependiente que vaya con una túnica de clerigo. Si no lo encuentras, pregunta por Kahil. Finalmente, deberás encaminarte al puerto comercial de Rodam y, una vez allí, preguntar a una joven dama de pelo rubio por el capitán Rack. Tanto la chica como el capitán te seguirán. A continuación recibirás un retrato de como son cada uno de estas personas. A todos estos, les tienes que decir la siguiente frase: "tengo 20 esterlios de oro que te puedo dar a cambio de conseguirme una HM" ellos ya lo entenderán. No te hará falta dar explicaciones, ellos ya saben que tienen que hacer. Una vez los tengas a todos contratados, quiero que los mandes al barco, que estará ahí esperándoles a ellos, recuerda que tu partes otro día. Durante este tiempo, tu tendrás que hacer que el preso 1284 de la cárcel de Rodam salga libre, quien también te tendrá que seguir. Por si no sabes quien es este preso en concreto, es Black Shade. No te asustes, pese a ser uno de los bandidos más peligrosos de todo Eastland, esta vigilado como uno normal. Estúpido, ya que es el único preso que se ha escapado de la cárcel de Rodam. Tienes que esperarlo el tercer biste (día) desde que se mandó esta carta (ten en cuenta que has tardado tres bistes en leerla, osea que es hoy) y llevarlo al barco. Un vez lo hayas dejado a él, el barco zarpará. Entonces tu dispondrás de dos bistes para recogerlo todo. Nada más, te esperamos en el castillo de la novena isla que, por cierto, lleva el nombre de tu hijo: Jack Da Ilie." Makul no podía creerlo, disponía de escasas horas para hacer todo aquello y, además, la próxima luna llena era mañana. Volvió a entrar en la hbitación de Jack para mirar todo el trabajo que tenía por delante y dió un grito ahogado al verlo todo dentro de diferentes cajas. En el suelo había un papel. Makul se acercó, "Era demasiado poco tiempo como para hacerlo bien. H. M." Esto ya le parecía mejor. Cerró la tienda y cargó todas las cajas en su gran hilera de carromatos. Pagó a su conductor y le explicó que debía llevar estas cajas al establo, y que era muy importante que nadie se enterara de que había dentro, ni los de la casa, ni los de fuera. Una vez el conductor hubo partido, Makul cogió los 100 esterlios de oro, cerró la herrería y se encaminó hacia la plaza mayor de Rodam, sin hacer ninguna pregunta, simplemente contemplando los rostros de aquellos cinco hombres y de aquella mujer. Para él simples personas. No conseguía entenderlo. ¿Qué podrían esconder todos estos hombres bajo esta faceta de persona de apié simple? Llegó a la plaza, levantó la mirada y la despedazó con la mirada. La miró entera, leyendo atentamente todos los carteles hasta que encontró la librería Veneno. Cerró los ojos. Se guardó en el bolsillo la carta y los retratos y se encaminó a la librería.
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