Eran tiempos difíciles en las tierras de Midway, todo el mundo o sabía. Con el problema de los dos mundos, el feudo del conde Greenwich era uno de los sitios mas caros donde poder vivir. Los caminos se habían llenado de desertores, ladrones y de bandas errantes, normalmente compuestas por músicos, prestidigitadores, actores, pintores e incluso escultores. Muchas de estas bandas se movían por mecenage, el dueño del feudo contrataba a los mejores bufones de sus tierras y los hacía dar tumbos por sus dominios, como una muestra de superioridad. Este no era el caso de la banda Hotbeat; una pequeña banda de campesinos que, debido al aumento de los impuestos, habían perdido sus posesiones y ahora divagaban por las tierras en busca de dinero. Nos encontramos al sudeste de la ciudad de Rodam, y es precisamente aquí donde empieza la historia. En el pequeño camino de Habal, los Hotbeat deciden entretener a Makul, un hombre rudo y muy fuerte. Aún así, parece que lo que hacen no es del agrado de Makul, que los ignora con la excusa de que en la herrería tiene mucho trabajo que hacer. Pese a esto, no le quita el ojo al pequeño prestidigitador de unos cinco años de edad que hace trucos increíblemente asombrosos. Es un chico no muy alto, claramente mal alimentado pero se le ve sano. Ojos azules que combinan con un pelo verde totalmente despeinado, pero mas o menos en punta. Este joven muchacho (llamado Jack) le hace trucos a Makul que lo dejan asombrado y, sólo por el, Makul se queda un rato más a ver la función. Lo mira pasmado, pero no se deja impresionar fácilmente. Cuando acaba el chico, y justo antes de que empezara un actor (que por sus pintas no parecía muy bueno) Makul levanta la mano, en un rápido gesto mandando callar al grupo.
- Tú, joven, ¿como te llamas?- inquirió el herrero-.
Su voz sonaba muy fuerte, era la voz más grave que había oído nunca.
-J...Jack señor- respondió el chico-.
-Veras muchacho -siguió el-, quiero que te vengas conmigo. Tu actuación me ha gustado mucho, y te veo sano, aunque mal nutrido, y me podrías servir de ayuda.
Jack asintió, sin decir ni una palabra. Se recompuso de su momentáneo estado de shock y dijo:
-Los tiempos van mal, y a mi me vendría muy bien tu ayuda,¿cuanto pagarías a mi grupo por mi libertad?
-23 esterlios- dijo Makul-. Esto les dará para vivir, al menos, un mes.
-Me parece justo.
Jack se despidió de todos y se subió a la parte de atrás del carro de Makul, quien recibió una carta de manos del actor a quien había mandado callar minutos atrás. Le dijo que no la abriera hasta más adelante y, tras eso, le dio una bolsa con todas las pertenencias de Jack. A cambio, este, les dio los 23 esterlios de oro acordados. Tras ello, se esfumó. El carromato avanzó entre en poblado bosque, entre los árboles y el sendero, rumbo a Rodam y, con el, Jack, aquel joven prestidigitador.
Su voz sonaba muy fuerte, era la voz más grave que había oído nunca.
-J...Jack señor- respondió el chico-.
-Veras muchacho -siguió el-, quiero que te vengas conmigo. Tu actuación me ha gustado mucho, y te veo sano, aunque mal nutrido, y me podrías servir de ayuda.
Jack asintió, sin decir ni una palabra. Se recompuso de su momentáneo estado de shock y dijo:
-Los tiempos van mal, y a mi me vendría muy bien tu ayuda,¿cuanto pagarías a mi grupo por mi libertad?
-23 esterlios- dijo Makul-. Esto les dará para vivir, al menos, un mes.
-Me parece justo.
Jack se despidió de todos y se subió a la parte de atrás del carro de Makul, quien recibió una carta de manos del actor a quien había mandado callar minutos atrás. Le dijo que no la abriera hasta más adelante y, tras eso, le dio una bolsa con todas las pertenencias de Jack. A cambio, este, les dio los 23 esterlios de oro acordados. Tras ello, se esfumó. El carromato avanzó entre en poblado bosque, entre los árboles y el sendero, rumbo a Rodam y, con el, Jack, aquel joven prestidigitador.
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