sábado, 31 de agosto de 2013

Capítulo 3: Más de una sorpresa

Era una plácida mañana en Rodam. Aquél otoño era templado, aunque se podía percibir, y todos lo sabían, el invierno iba a ser duro, muy duro. Y habían caído más de 5 visitas de los generales del ejército, siempre para reclutar hombres o para cobrar los impuestos que cada día subían más y más para pagar las guerras del fronte norte. Los bárbaros no-civilizados estaban reduciendo el "gran" ejército imperial, el nunca vencido, el inmortal.
Makul era consciente que no tardarían mucho en llevarse a Jack con ellos. Era tan consciente, que ya empezaba a maquinar alguna manera de evitar tener que mandarlo a la guerra. Se movió por la herrería, pensativo. Subió al segundo piso, al que tiempo atrás había sido su casa. Ahora no era más que una zona de pruebas y un estudio para diseñar las espadas. El tercer piso, había sido reconvertido en la herrería pura, donde se forjaba el hierro; la planta baja había quedado como tienda, donde Makul había reconvertido la gran mayoría de las salas en expositores, donde colgaba las cosas que trabajaba sin encargo previo y, donde de tanto en cuanto, venía algún soldado a comprarle algo. 
Lo único que no había a la vista del público era la antigua habitación de Jack. Donde ahora tenía todo lo que le iban encargando por aquellas cartas tan extrañas que, de tanto en cuanto, Makul recibía. Pese a cobrar unas sumas de dinero astronómicas, el no se daba por satisfecho, y su instinto de investigar le había llegado a costar mas de un disgusto. Aún así, era feliz y se sabía inteligente con todo lo que había descubierto. Para empezar, sabía que el acrónimo que había en el sello de las cartas pertenecia a alguna família adinerada de Mahaad, la región del SurOeste. Tambíen intuía que sería alguien que no supiera mucho de herrería, ya que si no no daría tanto dinero por cosas relativamente sencillas. Pero le sorprendia demasiado, ¿Un noble amable? Eso no podía ser. Debía ser alguien que debió ganar mucho dinero gracias a algún negocio turbio y nadie se habría atrevido a preguntar. Pero eso no importaba. Este tal H. M. le había proporcionado dinero suficiente como para subir del proletariado a la nobleza media-alta pudiendo conseguir todo lo que le pedían y, aún así, se había echo construir un castillo (bastante pretencioso) a las afueras de Rodam, tocando el mar, cómo les había indicado su "superior". Bajó a la habitación de Jack, bueno, la que en un tiempo lo fue. En el centro, la espada y la varita. Colgado justo encima, una armadura también forjada por Makul, con el mismo nivel de complicación. Bastante estilizada, negra, y con una capa dorada a la espalda. A la derecha, una librería demasiado grande, casi exagerada. A la izquierda, el pequeño bahúl que había recibído Makul aquel día en el que se llevó consigo a Jack. Y justo enfrente, delante de la puerta, un mapa de todo el imperio Kharnul, el imperio en el que vivían. Era un mapa bastante detallado, con cosas escritas en él, especificación de sitios concretos y bastante recónditos. Bajo éste, un cajón. Makul hizo un recuento mental de lo que tenía que haber: los planos de una casa, los planos de un navío (ilegal, obviamente), una bolsa de cuero, una cuerda, y más instrucciones. Makul ya había dejado de leer lo que le dijeron, ya que no había podido completar el encargo anterior: el barco. Era simplemente demasiado avanzado tecnológicame como para construirlo. Entonces se acercó hacia el cajón sin pensarlo. Lo abrió. Había otra carta. La leyó por encima. "Al ver lo que te costó imaginárte como debía ser el barco, te he decidido echar una mano, es por eso que, el primer día que veas luna llena y niebla, deberás bajar con Jack al pantalán. Con sus maletas echas. Deberás llevar contigo también todo lo que haya hasta ahora dentro de esta habitación. No puedes dejarte ni el menor detalle. Es primordial que lo cojas todo. Os dirijiréis a la novena isla de Larsuk" Makul dejó de leer. Era demasiada información de golpe. Tenía que irse de Rodam sin previo aviso. Debía irse a una isla que sólo salía en un mapa que tenía él en la habitación de un hijo adoptivo. Tenía que abandonar a su família. Esto era demasiado. Salió de la habitación de Jack hasta la entrada. Se sentó en el mostrador.  Sabía que era real, pero es que era demasiado. Siguió leyendo, en busca de más aclaraciones a todas las preguntas que le habían surgido hacía escasos segundos. "Debes dejar a tu família en Rodam, y regresar de immediato, a no ser que hayan pasado ya los soldados por quinta vez. Sino, todo esto deberá realizarse en menos de 56 horas. Recibirás 300 esterlios de plata y 25 logues de oro por este proceso. 20 logues de oro más por mantener al chico, y 100 esterlios de oro para ir a el centro de Rodam y llevarte contigo a 5 personas abordo del barco. El primero, Williams, es un simple (para los que no lo conocemos bien) posadero; deberás ir a la posada Libro Abierto. A parte de Williams, en esa misma posada deberás cojer a Lauren: un viejo borracho sin mucho futuro por delante. Sabrás quien es, sino, créeme, lo sabrá él. Después deberás ir a la librería Veneno y llevarte al dependiente que vaya con una túnica de clerigo. Si no lo encuentras, pregunta por Kahil. Finalmente, deberás encaminarte al puerto comercial de Rodam y, una vez allí, preguntar a una joven dama de pelo rubio por el capitán Rack. Tanto la chica como el capitán te seguirán. A continuación recibirás un retrato de como son cada uno de estas personas. A todos estos, les tienes que decir la siguiente frase: "tengo 20 esterlios de oro que te puedo dar a cambio de conseguirme una HM" ellos ya lo entenderán. No te hará falta dar explicaciones, ellos ya saben que tienen que hacer. Una vez los tengas a todos contratados, quiero que los mandes al barco, que estará ahí esperándoles a ellos, recuerda que tu partes otro día. Durante este tiempo, tu tendrás que hacer que el preso 1284 de la cárcel de Rodam salga libre, quien también te tendrá que seguir. Por si no sabes quien es este preso en concreto, es Black Shade. No te asustes, pese a ser uno de los bandidos más peligrosos de todo Eastland, esta vigilado como uno normal. Estúpido, ya que es el único preso que se ha escapado de la cárcel de Rodam. Tienes que esperarlo el tercer biste (día) desde que se mandó esta carta (ten en cuenta que has tardado tres bistes en leerla, osea que es hoy) y llevarlo al barco. Un vez lo hayas dejado a él, el barco zarpará. Entonces tu dispondrás de dos bistes para recogerlo todo. Nada más, te esperamos en el castillo de la novena isla que, por cierto, lleva el nombre de tu hijo: Jack Da Ilie." Makul no podía creerlo, disponía de escasas horas para hacer todo aquello y, además, la próxima luna llena era mañana. Volvió a entrar en la hbitación de Jack para mirar todo el trabajo que tenía por delante y dió un grito ahogado al verlo todo dentro de diferentes cajas. En el suelo había un papel. Makul se acercó, "Era demasiado poco tiempo como para hacerlo bien. H. M." Esto ya le parecía mejor. Cerró la tienda y cargó todas las cajas en su gran hilera de carromatos. Pagó a su conductor y le explicó que debía llevar estas cajas al establo, y que era muy importante que nadie se enterara de que había dentro, ni los de la casa, ni los de fuera. Una vez el conductor hubo partido, Makul cogió los 100 esterlios de oro, cerró la herrería y se encaminó hacia la plaza mayor de Rodam, sin hacer ninguna pregunta, simplemente contemplando  los rostros de aquellos cinco hombres y de aquella mujer. Para él simples personas. No conseguía entenderlo. ¿Qué podrían esconder todos estos hombres bajo esta faceta de persona de apié simple? Llegó a la plaza, levantó la mirada y la despedazó con la mirada. La miró entera, leyendo atentamente todos los carteles hasta que encontró la librería Veneno. Cerró los ojos. Se guardó en el bolsillo la carta y los retratos y se encaminó a la librería.

viernes, 9 de agosto de 2013

Capítulo 2: El tiempo

5 logues habían pasado desde que Jack entrara en Rodam, a lomos de uno de los dos caballos blancos de Makul, el herrero. En la herrería todo parecía en calma; se oía el constante clingcling del hierro chocándo con el martillo y el yunque, sonido que ya había hasta entrado en las vidas de aquellos que vivían con Makul. Del bolsillo de atrás le colgaba un papel, que tenía la fecha de ese mismo logue, aunque aún no había sido leída, se podía ver. De entre las espadas colgando, salió un chico alto, bastante fuerte, con lo que podíamos dar por sentado que era aprendiz del herrero. Era difícil reconocer su rostro, debido a su ligera barba que ya le comenzaba a brotar de la mandíbula. Pero, a partede sus ojos azules como el agua cristalina, tenía algo demasiado característico, algo de ser del otro mundo, pero humano. Uno de los peinados mas complicados que jamás se haya visto, trenzas laterales, coronadas por una cresta en el cráneo; aún así, se seguía viendo el pelo un poco despeinado. Ese pelo verde sólo era de una persona en todo Rodam, de Jack.
Al verle llegar, Makul se tapó la carta de su bolsillo trasero, trasello, se giró y se encaminó hacia el chico. 
-Jack, hoy es uno de los mejores días de tu vida.
-Y eso, ¿Makul?- respondió el chaval.
-Ya lo descubrirás, simplemente, vete a dar una vuelta, yo ahora vuelvo, tengo que ir a comprar un par de cosas. Ten cuidado con la puerta, no vayas a romperla otra vez.
Jack asintió, aunque con una mueca de intriga. Se giró y salió por la puerta, evitando darse un golpe con la parte de arriba del marco. Salido de la tienda, Makul sacó la hoja de su mano, ya bastante arrugada, y la desdobló. Empezó a leer.
"Para cuando hayas leído esto, Jackya tendrá cerca de 15 años. Te lo entregamos con un fin, que le educaras y lo entrenes tu mismo. Te elegimos a ti por otra razón, un poco más concreta. Como ya sabrás, el incidente de los dos mundos (que los dos espacios temporales se juntaran), nos encontramos con este chico cuando apenas era un bebé. Nos encontramos una pequeña nota escrita en elfico, una nota que decía que este joven aprendiz de mago tenía que ser forjado, también, con la espada y la pluma. A nuestro parecer, el chico es una de las mentes más inteligentes de este planeta." Makul interrumpió su lectura y asintió. Se movió lentamente hacia a habitación de Jack, donde se apreciaba una bibliotca immensa, llena de libros en diferentes idiomas y de muchos temas: filosofía, literatura, ciencias...
Se apartó de dicha sala y volvió al mostrador de la herrería, donde prosiguió con su lectura.
"En cuanto a lo que a tí respecta, solo tienes que comprarle lo que el te pida. En la bolsa que te escondimos sobre el techo del carromato tienes 50mil escalos de oro, suficientes como para compensar lo que tendrás que comprarle. Es bastante, pero ahora te explicaremos la razón de darte tal cantidad de dinero. Te escojimos a tí porque tienes fama de ser el mejor herro de la zona, y tienes que forjarle dos cosas especialmente complicada. Serán una espada y una varita, cada una con unos componentes específicos, que te serán dados el mismo día que leas esto. Lo que tendrás que hacer es fácil. Te serán entregados dos cofres, cerrados con un candado que deberás romper. Dentro del grande encontrarás los materiales necesarios para hacer la espada, junto a sus moldes pertinentes. Detro del peqeuño, tendrás lo que corresponda a la varita. Tu trabajo será el de perfeccionar cada uno de los instrumentos, con tu experiencia, para mejorarlo, en la medida de lo posible. Recuerda que puedes añadir materiales, pero no quitarlos. Si no sabes como juntarlos, tendrás que improvisar. La forma no puede cambiar; está TERMINANTEMENTE PROHIBIDO. Una vez hayas acabado estos dos encargos, te daremos la información para el entrenamiento de Jack y te daremos otros encargos. Recuerda, estaremos pendientes de ti." 
Así acabó la carta. Makul quedó estupefacto ante el contenido de la misma, pero no se quedó quieto. Instintivamente se acercó hacia el carromato y buscó en lo alto del techo del mismo, encontrando la bolsa de cuero con la acordada cantidad de dinero. Cuando volvió a la tienda, se encontró los dos bahúles de los que hablaban en la carta sobre el mostrador, con una nota que decía: "la llave está en la bolsa de cuero". Al instante, Makul miró en la bolsa, y recibió, con grata sorpresa, la caída de dos llaves, una pequeña y otra más grande. Se apresuró a abrir el cofre grande, pero se quedó atónito con la complejidad de lo que le pedían. La espada era sencillamente perfecta. Aunque uno de los moldes más complicados que hubiera visto hasta entonces Makul. El mango era una combinación de metales, madera y piedras preciosas, que dibujaban a dos serpientes enrollandose hasta encontrarse en el culo  del mango, ambas con la boca abierta, y sosteniendo un rubí entre las dos. Las colas de las serpientes se separaban en la parte superior, formando una forma de T que sostenía la hoja. El mismo mango debía llevar más de 150 piedras incrustadas, desde diamante hasta materiales que Makul jamás había visto y que, por lo tanto, suposo que eran del otro mundo. A su vez, la hoja, de menor complejidad, también requería horas de trabajo, ya que era una aleación de muchisimos materiales, algunos de los que Makul dudó que pudiera fundir, como un meteorito (que era el material base). A parte de este, llevaba oro, platino, titanio, hierro, acero, cristal y varios más. A todo esto, debía añadirle la inscripción de Deadiest Soldier (soldado más letal en inglés) en la base. Tras todo esto, descubrió varios materiales que desconocía, como alas de pegaso, cuerno de unicornio o diente de dragón. Makul quedó completamente helado pensando la de horas que debería echarle a la espada, y no llegó a pensar en la varita. Días atrás, hubiera dudado de la existencia de la magia, pero todo cambió con el fenómeno del fuego, fenómeno que protagonizó Jack. Abrió el segundo cofre, y vió algo mucho mas sencillo. Dió un suspiro alentador. Era la forma de un dragón esculpida en madera de chezno un árbol que sólo crecía en las tierras del Tirano, aunque eso no era su problema, el tenía la madera, y las joyas que tenía que incrustarle. Las mayores dificultades eran el bañar al dragón en oro y platino, el hacerle la boca con diferentes dientes de bestias (tanto mágicas como no-mágicas), los ojos (que eran incrustaciones de esmeraldas y rubies, y las alas, una mezcla de un cosido de ala de pegaso y ala de dragón. Tenía que inscribir lo mismo que en la espada. 
Makul pensó. Debería invertir cerca de un logue (2 años) para acabar con todo, y más si tenía que ser en secreto. Pero tenía que ser optimista, Makul había ganado dinero suficiente como para comprar una casa mucho más grande, y convertir la casa en la que vivían en todo una herrería, mucho mayor y,  en consecuencia, más rentable. Cerró la puerta, se puso el delantal de cuero y los guantes de hierro, y se pusoa esculpir, la espada y la varita de su hijo adoptivo, aquel extraño Jack, del que no se sabía ni su pricedencia, más allá de que tenía que ser del otro mundo ya que podía utilizar la magia.

Capítulo 1: Tiempos difíciles

Eran tiempos difíciles en las tierras de Midway, todo el mundo o sabía. Con el problema de los dos mundos, el feudo del conde Greenwich era uno de los sitios mas caros donde poder vivir. Los caminos se habían llenado de desertores, ladrones y de bandas errantes, normalmente compuestas por músicos, prestidigitadores, actores, pintores e incluso escultores. Muchas de estas bandas se movían por mecenage, el dueño del feudo contrataba a los mejores bufones de sus tierras y los hacía dar tumbos por sus dominios, como una muestra de superioridad. Este no era el caso de la banda Hotbeat; una pequeña banda de campesinos que, debido al aumento de los impuestos, habían perdido sus posesiones y ahora divagaban por las tierras en busca de dinero. Nos encontramos al sudeste de la ciudad de Rodam, y es precisamente aquí donde empieza la historia. En el pequeño camino de Habal, los Hotbeat deciden entretener a Makul, un hombre rudo y muy fuerte. Aún así, parece que lo que hacen no es del agrado de Makul, que los ignora con la excusa de que en la herrería tiene mucho trabajo que hacer. Pese a esto, no le quita el ojo al pequeño prestidigitador de unos cinco años de edad que hace trucos increíblemente asombrosos. Es un chico no muy alto, claramente mal alimentado pero se le ve sano. Ojos azules que combinan con un pelo verde totalmente despeinado, pero mas o menos en punta. Este joven muchacho (llamado Jack) le hace trucos a Makul que lo dejan asombrado y, sólo por el, Makul se queda un rato más a ver la función. Lo mira pasmado, pero no se deja impresionar fácilmente. Cuando acaba el chico, y justo antes de que empezara un actor (que por sus pintas no parecía muy bueno) Makul levanta la mano, en un rápido gesto mandando callar al grupo.
- Tú, joven, ¿como te llamas?- inquirió el herrero-.
Su voz sonaba muy fuerte, era la voz más grave que había oído nunca.
-J...Jack señor- respondió el chico-.
-Veras muchacho -siguió el-, quiero que te vengas conmigo. Tu actuación me ha gustado mucho, y te veo sano, aunque mal nutrido, y me podrías servir de ayuda.
Jack asintió, sin decir ni una palabra. Se recompuso de su momentáneo estado de shock y dijo:
-Los tiempos van mal, y a mi me vendría muy bien tu ayuda,¿cuanto pagarías a mi grupo por mi libertad?
-23 esterlios- dijo Makul-. Esto les dará para vivir, al menos, un mes.
-Me parece justo.
Jack se despidió de todos y se subió a la parte de atrás del carro de Makul, quien recibió una carta de manos del actor a quien había mandado callar minutos atrás. Le dijo que no la abriera hasta más adelante y, tras eso, le dio una bolsa con todas las pertenencias de Jack. A cambio, este, les dio los 23 esterlios de oro acordados. Tras ello, se esfumó. El carromato avanzó entre en poblado bosque, entre los árboles y el sendero, rumbo a Rodam y, con el, Jack, aquel joven prestidigitador.