viernes, 9 de agosto de 2013

Capítulo 2: El tiempo

5 logues habían pasado desde que Jack entrara en Rodam, a lomos de uno de los dos caballos blancos de Makul, el herrero. En la herrería todo parecía en calma; se oía el constante clingcling del hierro chocándo con el martillo y el yunque, sonido que ya había hasta entrado en las vidas de aquellos que vivían con Makul. Del bolsillo de atrás le colgaba un papel, que tenía la fecha de ese mismo logue, aunque aún no había sido leída, se podía ver. De entre las espadas colgando, salió un chico alto, bastante fuerte, con lo que podíamos dar por sentado que era aprendiz del herrero. Era difícil reconocer su rostro, debido a su ligera barba que ya le comenzaba a brotar de la mandíbula. Pero, a partede sus ojos azules como el agua cristalina, tenía algo demasiado característico, algo de ser del otro mundo, pero humano. Uno de los peinados mas complicados que jamás se haya visto, trenzas laterales, coronadas por una cresta en el cráneo; aún así, se seguía viendo el pelo un poco despeinado. Ese pelo verde sólo era de una persona en todo Rodam, de Jack.
Al verle llegar, Makul se tapó la carta de su bolsillo trasero, trasello, se giró y se encaminó hacia el chico. 
-Jack, hoy es uno de los mejores días de tu vida.
-Y eso, ¿Makul?- respondió el chaval.
-Ya lo descubrirás, simplemente, vete a dar una vuelta, yo ahora vuelvo, tengo que ir a comprar un par de cosas. Ten cuidado con la puerta, no vayas a romperla otra vez.
Jack asintió, aunque con una mueca de intriga. Se giró y salió por la puerta, evitando darse un golpe con la parte de arriba del marco. Salido de la tienda, Makul sacó la hoja de su mano, ya bastante arrugada, y la desdobló. Empezó a leer.
"Para cuando hayas leído esto, Jackya tendrá cerca de 15 años. Te lo entregamos con un fin, que le educaras y lo entrenes tu mismo. Te elegimos a ti por otra razón, un poco más concreta. Como ya sabrás, el incidente de los dos mundos (que los dos espacios temporales se juntaran), nos encontramos con este chico cuando apenas era un bebé. Nos encontramos una pequeña nota escrita en elfico, una nota que decía que este joven aprendiz de mago tenía que ser forjado, también, con la espada y la pluma. A nuestro parecer, el chico es una de las mentes más inteligentes de este planeta." Makul interrumpió su lectura y asintió. Se movió lentamente hacia a habitación de Jack, donde se apreciaba una bibliotca immensa, llena de libros en diferentes idiomas y de muchos temas: filosofía, literatura, ciencias...
Se apartó de dicha sala y volvió al mostrador de la herrería, donde prosiguió con su lectura.
"En cuanto a lo que a tí respecta, solo tienes que comprarle lo que el te pida. En la bolsa que te escondimos sobre el techo del carromato tienes 50mil escalos de oro, suficientes como para compensar lo que tendrás que comprarle. Es bastante, pero ahora te explicaremos la razón de darte tal cantidad de dinero. Te escojimos a tí porque tienes fama de ser el mejor herro de la zona, y tienes que forjarle dos cosas especialmente complicada. Serán una espada y una varita, cada una con unos componentes específicos, que te serán dados el mismo día que leas esto. Lo que tendrás que hacer es fácil. Te serán entregados dos cofres, cerrados con un candado que deberás romper. Dentro del grande encontrarás los materiales necesarios para hacer la espada, junto a sus moldes pertinentes. Detro del peqeuño, tendrás lo que corresponda a la varita. Tu trabajo será el de perfeccionar cada uno de los instrumentos, con tu experiencia, para mejorarlo, en la medida de lo posible. Recuerda que puedes añadir materiales, pero no quitarlos. Si no sabes como juntarlos, tendrás que improvisar. La forma no puede cambiar; está TERMINANTEMENTE PROHIBIDO. Una vez hayas acabado estos dos encargos, te daremos la información para el entrenamiento de Jack y te daremos otros encargos. Recuerda, estaremos pendientes de ti." 
Así acabó la carta. Makul quedó estupefacto ante el contenido de la misma, pero no se quedó quieto. Instintivamente se acercó hacia el carromato y buscó en lo alto del techo del mismo, encontrando la bolsa de cuero con la acordada cantidad de dinero. Cuando volvió a la tienda, se encontró los dos bahúles de los que hablaban en la carta sobre el mostrador, con una nota que decía: "la llave está en la bolsa de cuero". Al instante, Makul miró en la bolsa, y recibió, con grata sorpresa, la caída de dos llaves, una pequeña y otra más grande. Se apresuró a abrir el cofre grande, pero se quedó atónito con la complejidad de lo que le pedían. La espada era sencillamente perfecta. Aunque uno de los moldes más complicados que hubiera visto hasta entonces Makul. El mango era una combinación de metales, madera y piedras preciosas, que dibujaban a dos serpientes enrollandose hasta encontrarse en el culo  del mango, ambas con la boca abierta, y sosteniendo un rubí entre las dos. Las colas de las serpientes se separaban en la parte superior, formando una forma de T que sostenía la hoja. El mismo mango debía llevar más de 150 piedras incrustadas, desde diamante hasta materiales que Makul jamás había visto y que, por lo tanto, suposo que eran del otro mundo. A su vez, la hoja, de menor complejidad, también requería horas de trabajo, ya que era una aleación de muchisimos materiales, algunos de los que Makul dudó que pudiera fundir, como un meteorito (que era el material base). A parte de este, llevaba oro, platino, titanio, hierro, acero, cristal y varios más. A todo esto, debía añadirle la inscripción de Deadiest Soldier (soldado más letal en inglés) en la base. Tras todo esto, descubrió varios materiales que desconocía, como alas de pegaso, cuerno de unicornio o diente de dragón. Makul quedó completamente helado pensando la de horas que debería echarle a la espada, y no llegó a pensar en la varita. Días atrás, hubiera dudado de la existencia de la magia, pero todo cambió con el fenómeno del fuego, fenómeno que protagonizó Jack. Abrió el segundo cofre, y vió algo mucho mas sencillo. Dió un suspiro alentador. Era la forma de un dragón esculpida en madera de chezno un árbol que sólo crecía en las tierras del Tirano, aunque eso no era su problema, el tenía la madera, y las joyas que tenía que incrustarle. Las mayores dificultades eran el bañar al dragón en oro y platino, el hacerle la boca con diferentes dientes de bestias (tanto mágicas como no-mágicas), los ojos (que eran incrustaciones de esmeraldas y rubies, y las alas, una mezcla de un cosido de ala de pegaso y ala de dragón. Tenía que inscribir lo mismo que en la espada. 
Makul pensó. Debería invertir cerca de un logue (2 años) para acabar con todo, y más si tenía que ser en secreto. Pero tenía que ser optimista, Makul había ganado dinero suficiente como para comprar una casa mucho más grande, y convertir la casa en la que vivían en todo una herrería, mucho mayor y,  en consecuencia, más rentable. Cerró la puerta, se puso el delantal de cuero y los guantes de hierro, y se pusoa esculpir, la espada y la varita de su hijo adoptivo, aquel extraño Jack, del que no se sabía ni su pricedencia, más allá de que tenía que ser del otro mundo ya que podía utilizar la magia.

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